Nuestra Agencia y el caos

por Marcelo Amiano
COO MRM Worldwide Argentina
Para este comentario voy a permitirme el uso de algunos párrafos que encontré en un e-book muy interesante, que intenta describir los desafíos que encontramos para construir y ser exitosos hoy en el mundo de la comunicación.
Para aquellos que quieran leer más les recomiendo entrar en http://www.lanuevagencia.com.ar/.
Dice Martín Hazan en este libro: “como siempre las agencias serán usinas generadoras de ideas que contribuyan a comunicar de manera relevante y pertinente los beneficios de un producto, servicio o causa con el fin de lograr los objetivos comerciales de una empresa y comunicacionales de una organización”.
Mi síntesis (y discúlpame Martín si le quito brillantez a tu definición) sería: ideas que sirven, útiles para comunicar un fin.
Esta fue siempre la búsqueda de las agencias de comunicación, cualquier fuera su especialidad, y lo seguirá siendo, sino deberíamos empezar a llamarlas de otra forma.
El punto hoy es la complejidad que está adquiriendo el formato en el cual las ideas se transforman en mensajes útiles.
Esta complejidad surge de la innovación en los canales, en la disponibilidad de nuevas herramientas, en la facilidad de la interacción, entre muchas otras.
A su vez la espiral se hace cada vez más compleja, pues esta innovación se pude mal utilizar y ser intrusiva, puede generar cataratas de datos que hagan imposible su procesamiento, pueden ser utilizadas para ofender, delinquir, o atacar al emisor o al receptor del mensaje y si siguiéramos con la descripción llegaríamos rápidamente a una buena síntesis del caos
Desde Wikipedia nos llega esta definición “el Caos o Khaos es el estado primitivo de existencia del que surgieron los primeros dioses”
Entonces ¿no es posible que el rol asignado a la nueva agencia sea explorar ordenadamente el caos, extraer de este caos las ideas, utilidades y beneficios de los que habla Martín? ¿O sea, nuestros nuevos Dioses de la comunicación?
¿Cómo armamos una agencia para investigar el caos? ¿Quién se anota primero?